Las algas han sido desde hace cientos de años (e incluso miles en algunas zonas) un pilar importante en la alimentación humana. En Japón, su ingesta puede llegar hasta un 25% de la dieta.

Algas

Algunas de sus propiedades son:

  • Muy ricas en proteínas de alto nivel biológico: Algún ejemplo de ello con las algas nori (35%), las algas dulse (25%) o la espirulina (65%)
  • Contiene vitaminas del grupo B (incluída la B12), C y otras vitaminas
  • Alto contenido en minerales y oligoelementos, como el hierro, el calcio (por ejemplo, una cucharada sopera de algas hiziki cocidas contiene más calcio que un vaso de leche) o el magnesio
  • También muy ricas en aceites esenciales
  • Contiene clorofila que actúa como antibactericida y antiinflamatorio
  • Algunas contienen mucílagos, que ayudan al buen funcionamiento del intestino grueso

El consumo diario de 10 gramos de estos antiguos vegetales nos proporciona un aporte suficiente de minerales y vitaminas.

Una de las propiedades que no hemos citado hasta ahora es su efecto alcalinizante, ayudando a eliminar el exceso de acidez provocado por el consumo excesivo de proteínas entre otros. Por otro lado, también son capaces de reducir la absorción de elementos radioactivos y metales pesados del cuerpo.

Su gran contenido en yodo hacen de ellas un gran regulador de la glándula tiroides para las personas con hipotiroidismo.